Envenenamiento por metales pesados
Martes, 22 de julio de 2008 por manuTras publicar Las bombillas de la muerte, me entró la curiosidad de por qué el mercurio, ese inofensivo metal con el que todos hemos jugado alguna vez cuando se nos rompía el termómetro, es malo para la salud. La misma curiosidad que por qué te puedes envenenar con agua, pero para el mercurio, el plomo y familiares.
La respuesta es simple. Los metales pesados llegan hasta las células y básicamente hacen dos cosas:
- Hacen menos permeable la membrana celular.
- Modifican la polaridad y respuesta eléctrica de la célula.
Ambas cosas son un marrón de por sí, pero a su vez generan algún que otro problema extra. Por ejemplo, la respiración celular disminuye a causa de la menor permeabilidad de la membrana. La concentración de oxígeno y de sales minerales varía por esa nueva característica y el cambio de polaridad hace que dichas sales se acumulen en zonas no funcionales de la célula. Por todo ello, empiezan a dejar de producir las enzimas suficientes (aparte del hecho de morirse) y empiezan los problemas.
Si el hígado no es capaz de "transformar" esa cantidad, empieza a acumularse y a provocar fallos funcionales. Uno de los grandes problemas es precisamente ése, que el cuerpo los depura muy despacio, de tal forma que el envenenamiento puede deberse a pequeñas dosis a lo largo del tiempo. Fue un método famoso de envenenamiento en épocas pasadas, dado que los síntomas (vómitos, dolor abdominal, depresión...) no eran unívocos ni mucho menos. Aún hoy parece ser que muchas personas que lo han sufrido has sido tildados de hipocondríacos o conspiranoicos...
Fuentes: Blogia de Vicente Saavedra, Ecoportal(o como los empastes crean iones de Mercurio, vais a morir), Metales pesados en alimentación animal (con niveles tóxicos (pdf))


