¿Más simple que el mecanismo de un botijo?
Jueves, 7 de octubre de 2010 por manuHabitualmente la gente hablamos sin saber (me incluyo, naturalmente). Una de las cosas que se oye mucho por aquí es la frase "Esto es más sencillo que el mecanismo de un botijo". Y cuidado, que hace tiempo (hace más de 10 añitos ya) que uno se dio cuenta que esa frase tiene su enjundia.
Más que la frase en sí (el botijo, mecanismos, entendidos como conjuntos de componentes mecánicos para realizar una función, no es que tenga), lo que me interesa es la intención de lo que se dice. Como si el botijo tuviera un funcionamiento trivial (que no mecanismos), como si fuera un producto arcaico sin ninguna ciencia. En realidad, aunque fuera por casualidad, el botijo tiene bastante ciencia.
Empezaré por la parte fácil. El botijo tiene dos bocas. Una de ellas sirve para echar el agua hacia el exterior (el pitorro) y otra para llenarlo. Esta última tiene la importantísima función de que permite la entrada de aire mientras el agua sale por el pitorro, lo que hace que el chorro sea continuo y sin borbotones. Ya quisieran muchos de los malditos abre fácil modernos.
Pero no sólo eso. Nadie ha visto nunca un botijo de plástico. Si un botijo fuera de plástico (mucho peor de cristal) el agua de su interior en verano estaría asquerosamente caliente. Pero no, son de barro. Gracias a que es un material poroso parte del agua del interior se filtra hacia el exterior y, si en el exterior la temperatura es elevada, parte del líquido exterior se evapora, utilizando parte de la energía para evaporarse del propio líquido, enfriándolo. De esa forma, se puede conseguir que el agua del interior del botijo esté hasta 10ºC más fría que el ambiente. Por eso se moja la tela de las cantimploras, para que la evaporación del agua exterior enfríe la interior.
Lo mismo pasa en tu nevera, en la que el aire se enfría en el fondo por la evaporación de un líquido refrigerante. En ese caso, un compresor se encarga de devolver ese refrigerante a estado líquido para volver al ciclo. En el botijo y la cantimplora tu combustible es el agua, y ese proceso de enfriamiento se detiene cuando se acaba el agua que puede evaporarse, y ya no hay energía con la que alimentar el proceso.
Siempre se me dio muy mal beber de un botijo, siempre se rieron de mí por ello. No dejaré que a él le ocurra lo mismo. No he descubierto ningún misterio y esto lo sabe muchísima gente de la que nos lee, seguro. Pero la frase se sigue repitiendo. Un respeto para el botijo :-)











