... se llamaba Thomas Midgley. Inventor de la gasolina con plomo y de los CFC, se dice de él que "Tuvo más impacto en la atmósfera que cualquier otro organismo en la historia de la Tierra".
Este ingeniero de Ohio descubrió, cuando trabajaba para la General Motors, que el plomo tetraetílico reducía de forma significativa el fenómeno de trepidación de los motores de combustión interna. A raíz de este descubrimiento se creo la Ethyl Corporation, empresa dedicada a la producción de aditivos de gasolina, principalmente etilo (plomo tetraetílico). Desde su comercialización en 1923, el plomo en la atmósfera se ha incrementado 625 veces su valor respecto a los valores del siglo pasado.
El plomo es neurotóxico. Puede causar daños en el cerebro y en el sistema nervioso central. Los trabajadores de la Ethyl Coporation empezaron a manifestar signos de envenenamiento por plomo enseguida. Cuando los empleados empezaron a padecer delirios irreversibles, se dijo que los hombres se volvían locos porque trabajaban demasiado.
Thomas Midgley también estuvo gravemente enfermo por intoxicación por plomo. Pero mantuvo su enfermedad en secreto y, para acallar los rumores sobre los peligros del mismo, decidió realizar una demostración de "seguridad" en la que se echó un en las manos plomo tetraetílico y se puso un vaso de precipitados bajo la nariz durante 60 seg y dijo que eso lo podía hacer todos los días sin riesgos para su salud.
Podría haberse quedado en eso, pero animado por el éxito anterior, pasó a abordar el problema de las fugas de gas de los frigoríficos, inventando un gas estable, no inflamabe, no corrosivo y e inocuo para el ser humano. Inventó los CFC. Cincuenta años después se descubrió que estaban destruyendo la capa de ozono e intensificando el efecto invernadero.
El fin de su historia fue muy irónico. Después de quedarse paralítico por la polio, Midgley, diseñó un complicado sistema de poleas motorizadas que le ayudaban a levantarse de la cama. Un día se quedó enredado en una de las cuerdas, que le estranguló.
Este relato, junto con otros igual de interesantes, lo he encontrado en "Una breve historia de casi todo" de Bill Bryson.