Este fin de semana retrasamos una hora el reloj. Esta práctica se realiza desde los tiempos de los egipcios, que ajsutaban sus horarios al sol, dividendo el tiempo de luz en doce horas de igual duración, de manera que las horas de luz eran más largas durante el verano. El cambio de horario moderno fue propuesto por Benjamin Franklin al ver que los parisinos ahorraban velas levantándose más temprano, empleando así más luz solar. Sin embargo, esta práctica no fue instaurada hasta 1916.
El cambio de horario intenta corresponder las horas útiles del día con las horas de luz. Intentaré explicarlo con las siguientes gráficas, en las que he pintado en rojo la hora del amanecer y en azul la hora del anochecer según los datos para Madrid en el año 2008. En la gráfica de la izquierda están pintadas para la hora UTC y en la gráfica de la derecha para la hora UTC + 1, que es la hora local en Madrid sin considerar cambios de horario.
Suponiendo que nos levantamos a las 7:00 y nos acostamos a las 21:00 (líneas negras), según la gráfica de la izquierda nos levantaríamos al amanecer prácticamente todo el año, gracias al cambio horario. Y también nos acostaríamos después del anochecer.
Pero la realidad es la de la gráfica de la derecha. El cambio horario nos perjudica por las mañanas, porque siempre nos levantamos cuando todavía es de noche. Además, en verano, con este horario de niños que he puesto, nos acostamos de día. Eso explica porque las series en España empiezan a las 22:30 y en el resto de Europa a las 21:00.
Esto se debe a que España no está en el huso horario que le corresponde. La solución es sencilla, cambiémoslo, es decir, si en vez de levantarnos a las 7 nos levantamos a las 8, nos pareceremos más a los Greenwichianos más auténticos.

Pese a todo, el cambio horario en España es el caso sencillo. Hay zonas del mundo en que los cambios horarios son de media hora, como en el caso de la isla de Lord Howe, en Australia. Otros siguen reglas bastante más complicadas.