Las bombillas de la muerte

1 de Julio de 2008 por manu

El otro día leí un artículo en El Mundo que durante unos nanosegundos me hizo pensar que estaba al borde de la muerte. Tengo bombillas de bajo consumo en casa. En su defensa hay que decir que está escrito hace más de 6 meses. Las razones que exponen por las que las bombillas de bajo consumo, en concreto las CFL, son malas para la salud, eran las siguientes:

1.- Pueden causar migrañas:

“ASÍ NOS AFECTARÍA. 1) La luz de la bombilla llega a los receptores lumínicos del cerebro. 2) Si es mucha la intensidad, las neuronas envían impulsos a varias zonas. 3) La presión sanguínea aumenta e irradia dolor a la parte lateral y frontal de la cabeza.”

mmm… yo diría que eso no depende de que la luz venga de una bombilla CFL, si no que parece que depende de la luminosidad de la bombilla. Que yo sepa, podemos elegir la bombilla según su intensidad y, que yo sepa, las personas fotosensibles también pueden tener problemas con las bombillas tradicionales. Particularmente bueno me pareció el testimonio tal que «Tengo en casa lámparas de bajo consumo y padezco migrañas» que así, sin justificación médica, se puede contestar con la simple estadística o algún testimonio del tipo «Tengo en casa lámparas tradicionales y padezco migrañas»

2.- Pueden causar problemas en la piel como eccemas:

“Por si fuera poco, la luz de estas bombillas (más intensa que la que emiten las lámparas de hilo convencionales) podría desencadenar migrañas y eccemas en personas con la piel fotosensible. Sin embargo, nada se advierte al consumidor en los embalajes de estas luces.”

Debo confesar que dudé un ratillo con esta. Cabría la posibilidad de que emitan más radiación ultravioleta que las bombillas tradicionales, lo que podría crear problemas de piel. Afortunadamente, la Agencia de Protección Medioambiental de EEUU (EPA) me tranquilizó:

“A recent report from E Source indicates a level of UV radiation from CFLs at a range of 50-140 microwatts/lumen. In comparison, this report also sites that some incandescent products have been found to have UV levels exceeding 100 microwatts/ lumen.”

Creo que demandaré a los fabricantes de lámparas tradicionales por no avisarme de semejante riesgo para mi salud. Aún así, si las CFLs suponen ahorro energético, a mí me parecía de esperar que emitan más procentaje de la energía en el espectro visible, aunque no es algo que se asegure en ningún lugar que yo haya encontrado…

3.- Contienen mercurio: Cierto, pero unos 5mg por lamparita, frente a los 3 gramos de nuestros antiguos termómetros que siempre tuvimos en casa, según dice Chemistry World:

“How much mercury do CFLs contain?

Up to 5 milligrams – a tiny amount when compared to the 3 grams in a mercury thermometer, says Adrian Westwood, from the UK Environment Agency. Fluorescent strip lights contain similarly tiny amounts, reduced from the 100 milligrams present in first-generation CFL bulbs.”

Vale, que no es bueno jugar con mercurio, pero más que un riesgo para la salud humana me parece un problema de tratamiento al término de su vida útil y/o reciclado, por que los termómetros se rompían y valía con recoger con cuidado. Yo he jugado con mercurio (sin tocarlo con las manos) y oye, aqui esto….. agghhhhg…

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2 Respuestas a “Las bombillas de la muerte”

  1. 2geek2curious.com » Blog Archive » Por qué son malos los metales pesados dijo:

    [...] publicar Las bombillas de la muerte, me entró la curiosidad de por qué el mercurio, ese inofensivo metal con el que todos hemos [...]

  2. 2geek2curious.com » Blog Archive » Adiós, termómetro de mercurio dijo:

    [...] para guardarlos. Aún así, espero que no empecemos a perder la cabeza tanto como para prohibir las bombillas de bajo consumo… Por cierto, que el que tenéis en casa se puede seguir usando, pero tendréis que tirarlo a [...]

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